martes, 11 de marzo de 2014

Marco Teórico

MARCO TEÓRICO


Se estima que la población indígena del mundo ronda los 370 millones de personas, que viven en más de 70 países, y está constituida por más de 5.000 grupos distintos. Aunque representan tan sólo el  5 por ciento de la población mundial, los pueblos indígenas constituyen el 15 por ciento de las personas más pobres del mundo. Los pueblos indígenas enfrentan muchos desafíos y sus derechos humanos son violados con frecuencia: se les priva de su derecho a controlar su propio desarrollo con base en sus valores, necesidades y prioridades; tienen escasa representación política; y no tienen acceso a los servicios sociales. A menudo se les excluye de los procesos de consulta sobre proyectos que afectan a sus tierras y son con frecuencia víctimas del desplazamiento forzoso como resultado de actividades comerciales como la explotación de los recursos naturales.
Naciones Unidas ha hecho hincapié en el problema de la discriminación contra los pueblos indígenas desde el primer decenio de lucha contra el racismo y la discriminación racial comprendido entre 1973 y 1982. En 1982 el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Poblaciones Indígenas consagró las necesidades y anhelos de estas poblaciones en un proyecto de Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, lo cual condujo a la histórica adopción de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas por parte de la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2007. La Declaración se ha convertido rápidamente en una herramienta clave para la promoción y la protección de los derechos de los pueblos indígenas.
 El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial ha dejado en claro que la discriminación contra los pueblos indígenas constituye discriminación racial.

En 1985 se comenzó a preparar un proyecto sobre los derechos de los pueblos indígenas, ocho años después en Julio de 1933 se propuso el proyecto y fue aprobado en 1994.
Este proyecto consiste en un preámbulo de 19 párrafos y en 45 artículos que aborda el tema como:
Derechos y libertades
Protección contra genocidio y etnocidio
Protección a a propiedad cultural y de las tradiciones 

lunes, 3 de marzo de 2014

Actualidad del Tema

Tratamiento científico hasta la actualidad ¿Hasta donde están avanzadas las investigaciones precedentes?

Tres lustros antes de que iniciara la revolución mexicana 6 millones de mexicanos mayores de 15 años no sabían leer ni escribir todavía hay en México 5.4 millones de personas del mismo rango de edad que vive socialmente relegados por n saber leer ni escribir, el problema es todavía mayor si consideramos que además de los analfabetas absolutos también existen los llamados funcionales algunas investigaciones muestran que si no se alcanzan el equivalente a tercer grado de primaria las capacidades le leer y escribir se pierden se trata entonces de 8.8millones de mexicanos que en realidad son analfabetas. El termino analfabeta en su acepción más simple significa que no sabe leer ni escribir, en México considerado a los que han pasado la edad escolar y no saben leer ni escribir constituye una de las más grandes desventajas personales y sociales que una persona pueda tener de echo se puede decir que esta condición margina aísla y demerita a los individuos incluso en su propio social. Los 5.4 millones de personas analfabetas que existen en México representan el 4.8 % de la población total. En el país existen cerca de 4.3 millones de indígenas que hablan su propia lengua de ellos casi millón y medio 23.3% del total son analfabetas no saben leer ni escribir español 64.6% son mujeres por cada 10 hombres indígenas analfabetas existen 18mujeres en esta condición. De hecho en términos de tasas de analfabetismo las más altas corresponden a los indígenas mayores de 60 años dentro de este analfabetismo a las mujeres. Las tasas de analfabetismo entre las mujeres indígenas mayores de 60 años llegan a 72.7 % en cuanto a la población indígena la disyuntiva entre preservar y fortalecer sus valores culturales entre ellos su lengua y proporcionarles la capacidad de leer y escribir en español representa un gran reto.

¿Cuáles son los principales autores que han abordado la temática? 

La Organización de los Estados Americanos (OEA). 
 La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH). 
Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.  
 La Organización de las Naciones Unidas (ONU).
 La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). 
La Organización Internacional del Trabajo (OIT).
 Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).
 Centro Jurídico para los Derechos Humanos 
 Los pueblos indígenas y sus derechos Rodolfo Stavenhagen 
 Derechos Humanos Agustín Gordillo
 Los Derechos Humanos y los Pueblos Indígenas Miguel Berraondo López


 ¿Cuáles son los aspectos sin resolver desde el punto de vista científico?

Hasta la fecha, los derechos de las personas y de los pueblos indígenas no han tenido una regulación específica en los instrumentos básicos que rigen el sistema interamericano de derechos humanos. En efecto, ni la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, ni la Convención Americana sobre Derechos Humanos así como sus Protocolos Adicionales y demás tratados interamericanos sobre derechos humanos, contienen disposiciones que desarrollen los derechos indígenas. Es además curioso -y hasta inexplicable- constatar, que los únicos instrumentos internacionales (tratados) en materia de pueblos indígenas, no han sido codificados por los órganos internacionales sobre derechos humanos, sino específicamente por iniciativas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En efecto, se trata de dos Convenios relevantes sobre la materia: el 107 y el 169. El Convenio No. 107 es relativo a la Protección e Integración de las Poblaciones Indígenas y otras Poblaciones Tribales y Semitribales en los Países independientes (1957); y el Convenio No. 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en países independientes (1989). Este último instrumento constituye una revisión del anterior, con una aproximación mucho más progresiva a los pueblos indígenas, en la cual priva la valoración de lo propiamente indígena, consagrándose disposiciones relativas a la eliminación de la discriminación; el respeto a la cultura e instituciones de los pueblos indígenas incluidas sus formas de gobierno y el derecho consuetudinario, con especial atención a las normas penales; los territorios y las tierras indígenas; y las formas de inversión social en poblaciones indígenas, el trabajo, la salud, la educación y la cultura. No obstante la importancia del Convenio No. 169, el mismo no se encuentra vigente en todos los países del sistema interamericano, sino en un pequeño grupo de ellos (Canadá, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Paraguay y Perú. Argentina, ratificó el Convenio en 1984, pero el instrumento de ratificación aparentemente no ha sido aún depositado ante la O.I.T.) La otra aproximación internacional a los derechos de los pueblos indígenas, pero no ya especializada, lo han constituido los diversos instrumentos relativos a la lucha contra la discriminación y los derechos de las minorías. En este sentido, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos dispone que en los Estados en que existen minorías étnicas, religiosas o lingüísticas no se negará a las personas que pertenezcan a éstas, el derecho que les corresponde, en común con los demás miembros de sus grupos, a tener su propia vida cultural, a practicar y profesar su propia religión y a emplear su propio idioma (artículo 27). En el ámbito interamericano, la consagración correspondiente es aún más tenue, pues solo tiene lugar en la Declaración y en la Convención Americana en el ámbito del derecho a la igualdad, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, idioma, religión, condición social, etc. (artículo II Declaración y artículo 1 Convención). Sin embargo, como insistiremos más adelante, esta aproximación a los derechos de los pueblos indígenas por la vía de los conceptos de “minorías” o de la “prohibición de discriminación”, si bien ha sido en algunas ocasiones el único mecanismo existente, constituye un enfoque incompleto, reduccionista y por tanto inadecuado. Es importante rescatar, que en 1948 la IX Conferencia Internacional Americana que creó la OEA y adoptó la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, adoptó la Carta Interamericana de Garantías Sociales, en la cual se dispuso en uno de sus últimos artículos una disposición relativa a los derechos indígenas. En efecto, dicha norma, contenida en la sección sobre trabajo rural, dispuso: Artículo 39. En los países en donde exista el problema de la población aborigen se adoptarán las medidas necesarias para prestar al indio protección y asistencia, amparándole la vida, la libertad y la propiedad, defendiéndolo del exterminio, resguardándolo de la opresión y la explotación, protegiéndolo de la miseria y suministrándole adecuada educación. El Estado ejercerá su tutela para preservar, mantener y desarrollar el patrimonio de los indios o de sus tribus, y promoverá la explotación de las riquezas naturales, industriales, extractivas o cualesquiera otras fuentes de rendimiento, procedentes de dicho patrimonio o relacionadas con éste, en el sentido de asegurar, cuando sea oportuna, la emancipación económica de las agrupaciones autóctonas. Deben crearse instituciones o servicios para la protección de los indios, y en particular para hacer respetar sus tierras, legalizar su posesión por los mismos y evitar la invasión de tales tierras por parte de extraños. En contraste con esta situación en el sistema interamericano, la Carta Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos de 1981 fue el primer instrumento sobre la materia que incluyó no solo los derechos individuales, sino los derechos colectivos de los pueblos. Esta última tendencia en relación a los derechos de los pueblos indígenas fue reconocida en la Declaración de Viena de 1993, aprobada por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos. Allí el movimiento indígena logró que se separara su declaración de derechos (art. 20) de la de los derechos de las minorías (art. 19), obteniendo así especificidad propia y diferenciada. Esta declaración, reflejó los principios de igualdad y no discriminación, con la obligación de los Estados de adoptar incluso medidas positivas; estableció la médula de los derechos colectivos relativos al respeto a la diversidad de sus diferentes identidades, culturas y sistemas de organización social; así como el derecho a la participación de los indígenas en las cuestiones que les conciernen. Sin embargo, en dicha Declaración es notoria la no referencia a los derechos de territorio y tierras indígenas. Por su parte, en las Naciones Unidas se viene discutiendo desde 1982 un proyecto de Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, actualmente en análisis por un Grupo de Trabajo de la Comisión de Derechos Humanos. Si bien dicha Declaración debe superar todavía serios desacuerdos entre los Estados antes de ser aprobada, el proceso ha permitido e impulsado avances significativos en las posiciones de los países y en la doctrina sobre los derechos de los pueblos indígenas. Este brevísimo panorama, nos refleja el estado, por decir poco, embrionario, del desarrollo de los instrumentos internacionales relativos a los derechos de los pueblos indígenas. En el hemisferio americano habitan más de 40 millones de personas que se identifican como integrantes pueblos indígenas, y se calculan en no menos de 400 las etnias y pueblos que los agrupan. En términos generales, y particularmente en Latinoamérica, los indígenas son los pobres entre los pobres y los excluidos entre los excluidos, es decir los más pobres y excluidos de nuestras sociedades. El tratamiento tradicional de sus derechos como minorías, o por la vía de la prohibición de discriminaciones, no es suficiente, pues desconoce la naturaleza y complejidad de los pueblos indígenas. Se trata en efecto de un hecho más complejo y completo que el de las minorías, o incluso el de un grupo étnico. En efecto, los pueblos indígenas configuran una historia, y unas culturas, lenguas, diversidades étnicas, cultos o religiones, técnicas ancestrales, tradiciones artísticas, instituciones propias, regímenes jurídicos y de administración de justicia, territorios y hábitat. En fin, dicha realidad rica y compleja es mucho más que una minoría o una raza. Además, los derechos de los indígenas tienen una doble dinámica simultánea consistente en la interconexión entre los derechos individuales y los colectivos. El análisis anterior refleja la relativa carencia de instrumentos especializados tanto en el sistema internacional como en el interamericano de derechos humanos, que consagren y desarrollen los derechos de los pueblos indígenas. Desde 1941 en el ámbito interamericano el Instituto Indigenista Interamericano con sede en la ciudad de México, ha tenido la función de apoyar la política indigenista de los gobiernos miembros, hacer estudios y análisis, y promover políticas hacia el desarrollo integral y la erradicación de la pobreza. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (la “Comisión” o la “CIDH”) ha venido promoviendo desde su creación en 1959, la protección de los derechos de los pueblos indígenas. En efecto, la Comisión ha contribuido a esta tarea, a través de sus visitas in loco e informes generales sobre países, dedicando capítulos especiales a la situación de los pueblos indígenas (Colombia, Guatemala, Ecuador, Chile, Bolivia, Suriname, Brasil y México); o realizando informes especiales (situación de los DDHH a las personas de origen Miskito en Nicaragua, 1987; y sobre las Comunidades de Pueblos en Resistencia en Guatemala en 1994). Así mismo, la Comisión a través de su sistema de casos individuales, ha tenido la oportunidad de resolver peticiones de personas o comunidades indígenas, cuyos derechos humanos han sido violados. Se trata de diversos casos resueltos por la Comisión desde 1970 que se reseñan en el presente trabajo, relativos tanto a los derechos individuales (ej. vida, libertad) como a los colectivos (ej. tierras, familia). Así mismo, la Comisión adoptó en 1972 una importante resolución sobre “La Protección Especial para Poblaciones Indígenas, acción para combatir el racismo y la discriminación racial”, afirmando entre otros principios, “por razones históricas y principios morales y humanitarios, proteger especialmente a las poblaciones indígenas es un compromiso sagrado de los Estados”. Por último, en virtud de una demanda elevada por la Comisión, la Corte Interamericana de Derechos Humanos resolvió en 1993 el caso "Aloeboetoe v. Suriname", en el cual frente a la masacre de miembros de una comunidad indígena, reconoció la procedencia de las reparaciones con base en el derecho consuetudinario indígena de familia, que incluía la poligamia de esa comunidad. Recientemente, en 1998, la Comisión sometió a la Corte Interamericana, un nuevo caso (“Awas Tingi v Nicaragua”), relativo a las garantías judiciales y la garantía de la participación consultiva de los indígenas en sus territorios. En suma, el sistema interamericano de derechos humanos requiere ser fortalecido en esta área mediante diversas iniciativas que incluyan normas objetivas, adoptadas por los Estados Miembros de la OEA, que establezcan estándares propios en todo caso mínimo en materia de derechos de los pueblos indígenas. Así lo han reconocido por demás, los Jefes de Estado y de Gobierno en la Cumbre de las Américas celebrada en 1998 en Santiago de Chile. Ello tendrá por objetivo, en primer lugar, obligar a los Estados a adoptar y desarrollar medidas necesarias en el Derecho Interno, para garantizar la vigencia de los derechos declarados. En segundo lugar, una declaración de derechos en esta materia, facilitará una acción más profunda y especializada por parte de los órganos del sistema (Comisión y Corte), en la promoción y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas del hemisferio. Por iniciativa de la Comisión desde 1989, y a recomendación de la Asamblea General de la OEA, la Comisión inició sus trabajos relativos a la preparación de una Declaración sobre derechos de los pueblos indígenas. Luego de dos rondas de consultas y otras actividades de difusión con los Estados miembros y con diversos grupos indígenas del hemisferio, la Comisión aprobó el 27-2-97 en su 95º periodo de sesiones, el documento titulado “Proyecto de Declaración Americana sobre Derechos de los Pueblos Indígenas”. Dicho instrumento que aquí presentamos entre los materiales contenidos en esta publicación, consta de un Preámbulo y 37 artículos. El Preámbulo del instrumento, contiene declaraciones preliminares en relación a las instituciones indígenas y el fortalecimiento nacional; la erradicación de la pobreza y el derecho al desarrollo; la cultura indígena y la ecología; la convivencia, el respeto y la no discriminación; el territorio y la supervivencia indígena; la seguridad y las áreas indígenas; los instrumentos de derechos humanos y otros avances en el derecho internacional; el goce de derechos colectivos, y los avances jurídicos nacionales. El cuerpo normativo de la Declaración está estructurado en seis secciones: pueblos indígenas; derechos humanos; desarrollo cultura; derechos organizativos y políticos; derechos sociales, económicos y de propiedad; y provisiones generales. Cada sección de la Declaración antes enunciadas, organiza bajo ella los diversos artículos contentivos de temas de especialidad: I: -ámbito de aplicación y definiciones II: -plena vigencia de los derechos humanos -derechos a pertenecer a pueblos indígenas -personalidad jurídica -rechazo a la asimilación -garantías especiales contra la discriminación III: -derecho a la integridad cultural -concepciones lógicas y lenguaje -educación -libertad espiritual y religiosa -relaciones y vínculos de familia -salud y bienestar -derecho a la protección del medio ambiente IV: -derechos de asociación, reunión, libertad de expresión y pensamiento. -derecho al autogobierno -derecho indígena -incorporación nacional de los sistemas legales y organizativos indígenas V: -formas tradicionales de propiedad y supervivencia cultural -derecho a tierras y territorios -derechos laborales -derechos de propiedad intelectual - derecho al desarrollo VI: -tratados, actos, acuerdos y arreglos constructivos -implementación interpretación La Declaración Americana propuesta establece su ámbito de aplicación a los pueblos indígenas y otros cuyas tradiciones o costumbres propias lo permitan. A fin de determinar quien pertenece a un pueblo indígena, la Declaración lo difiere al criterio de la “autoidentificación” y a las tradiciones y normas de cada pueblo. Por otro lado, a semejanza del Convenio No. 169 de la OIT, la Declaración aclara, que el término “pueblo” utilizado en ella, no debe interpretarse en su sentido en el derecho internacional (autodeterminación como Estado); por lo que no puede conllevar a ignorar las fronteras de los Estados, ni a ignorar los principios de la OEA, incluyendo la igualdad soberana, la integridad territorial y la independencia política de los Estados. Finalmente, en relación a las normas de interpretación, la Declaración propuesta establece que no podrá ser interpretada en el sentido de excluir o limitar derechos presentes o futuros que los pueblos indígenas puedan tener o adquirir. Además, los derechos reconocidos en dicha Declaración constituyen el estándar mínimo para la supervivencia, dignidad y bienestar de los pueblos indígenas de las Américas. La declaración propuesta por la Comisión fue sometida a una Reunión de Expertos Gubernamentales celebrada en la OEA en febrero de 1999, conforme a las pautas establecidas por la Asamblea General de la OEA celebrada en 1998 en Caracas. Dicha reunión tuvo la peculiaridad de haber sido la primera reunión gubernamental de la OEA que pudo contar con la participación de representantes de pueblos indígenas del hemisferio. Como se detalla en la publicación que presentamos, en dicha reunión se tomaron algunas decisiones sobre el avance del documento. Por decisión de la Asamblea General realizada en Guatemala de 1999, durante dicho año y con anticipación a la Asamblea a realizarce en Canadá (2.000), deberán realizarse reuniones preparatorias también organizadas por la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos del Consejo Permanente de la OEA. A tales efectos, en el mes de noviembre de 1999 se celebra en la OEA una reunión de un Grupo de Trabajo sobre la Declaración. Con ocasión del trabajo que se publica en este volumen, debemos reconocer la labor de los miembros de la Comisión que nos antecedieron como relatores sobre derechos de los pueblos indígenas, quienes contribuyeron a gestar y desarrollar las tareas de esta relatoría, ellos son: Patrick Robinson, Michael Reisman y John Donaldson, con la eficaz colaboración del Secretario Ejecutivo, Jorge E. Taiana. Muy en particular, deseo destacar la labor desempeñada en esta relatoría, por el abogado especialista de la Secretaría de la Comisión Dr. Osvaldo Kreimer, por su vocación y dedicación profesional a la misma, a la cual ha contribuido de manera determinante desde 1989. La publicación que aquí se presenta está dirigida a los pueblos y Estados de las Américas, a fin de contribuir al proceso de adopción de la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Así mismo, esta publicación tiene el propósito de divulgar no solo el proceso y el instrumento propuesto, sino la jurisprudencia y la doctrina que ha sido desarrollada en los últimos años por el sistema interamericano de derechos humanos, en relación a los derechos de los indígenas americanos y sus pueblos. Esperamos con este esfuerzo, contribuir a fomentar la conciencia hemisférica sobre estos temas tan trascendentales para el futuro de nuestra América y de sus pueblos. Carlos M. Ayala Corao Relator Especial sobre Derechos de Pueblos Indígenas (1996/1999) Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
http://www.cidh.org/indigenas/Presentacion.htm


 ¿En qué se basa para realizar la investigación?

Nuestra investigación estará sustentada con autores y especialistas del tema, la elección de este tema fue por la tantas violaciones que sufren nuestros Derechos y la injusticia que se ejercen sobre ellos, no podemos pasar por desapercibido el tema.